Chivas y Almeyda, campeones en México

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El Rebaño Sagrado se coronó campeón del Clausura 2017. Foto: Imago 7

Los goles convertidos por Alan Pulido y José Juan Vázquez hicieron que Chivas terminara con diez años de sequía sin títulos, al imponerse ante Tigres por 2-1, decretando un marcador global de 4-3 a su favor. 

Guadalajara, Jalisco.- Tuvo que pasar una década para que la afición rojiblanca pudiera cantar ¡Chivas Campeón!. La final del fútbol mexicano no se pudo haber definido con un mejor desenlace: de último suspiro, y con un toque de polémica. Pero al final, el Rebaño Sagrado es merecido campeón de la Liga MX, luego de haber vencido en el Estadio Chivas a Tigres por 2-1 (Global 4-3). De esta manera, llegó a 12 títulos, alcanzando en la cima al América, como máximos ganadores del certamen.

Y quien más que el ídolo de Guadalajara, Alan Pulido, el nueve de Chivas, quien jugó un auténtico partidazo que jamás olvidará. Corrió, recuperó balones y anotó el primer tanto, importantísimo para su equipo. En definitiva, lo dio todo. El tamaulipeco hizo estallar a su estadio con una tremenda definición, luego de rematar un pase alto y bombeado de Oswaldo Alanís, para decretar el 1-0.

El portero local, Rodolfo Cota, evitó el gol del argentino Ismael Sosa, comenzando la parte complementaria, al achicarle de forma correcta para  evitar el gol del empate para Tigres. Posteriormente, un tiro de André-Pierre Gignac rozó su poste izquierdo, para alivio y sufrimiento de muchos.

Al minuto 25, José Juan Gallito Vázquez aprovechó un cabezazo mal rechazado de la zaga de Tigres para rematar el esférico, y tras un desvío en Francisco Meza, se convirtió en un explosivo 2-0.

Los Universitarios, derrotados, perdieron la calma y la cabeza, haciendo parecer que no terminarían el juego dignamente. Pero en eso, cuando se jugaba el minuto 43, Ismael Sosa sacó un zurdazo que se incrustó en la portería de Cota para el 2-1. Los Felinos iban por el empate.

Al último minuto, el ex-Independiente se encontró con una jugada individual dentro del área, alargo el esférico, y cuando parecía que perdía el balón, un último esfuerzo lo hizo alcanzar la redonda, cuando el defensor Jair Pereira lo derribó en un aparente penal clarísimo. Sin embargo, el árbitro central no se atrevió a marcar.

Ya no hubo tiempo para más y así llegó la tan ansiada consagración del equipo rojiblanco, que, de la mano del entrenador argentino Matías Almeyda, logró coronarse luego de una sequía de diez años.

Nota por: Alejandro Orellana. En Twitter: @aocfutbol

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